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Disfruta de la vida, conecta con tu pelvis.

 

«Si eres cuerpo vivo nadie puede decirte cómo has de sentir el mundo. Y nadie puede decirte qué es la verdad, pues tú mismo la sentirás. El cuerpo no miente» S. Keleman

 

Antes de seguir leyendo prueba una cosa: cierra los ojos y lleva toda tu atención a la zona de la pelvis. Quédate unos segundos (o minutos) sintiendo… y al final deja que una imagen afluya a tu mente. Que no sea una imagen de lo que recuerdas sobre la pelvis de los libros de texto, sino una imagen que te venga al contactar con esa zona.

Ahora, dime, ¿se parece a esto?

¿Quizá te ha venido algo así?

¿O más bien algo así?

Trabajando mi propia pelvis, he pasado por esas tres imágenes, aunque por el orden contrario. Al principio, llevar mi atención ahí abajo era como buscar una aguja en un pajar; por más que me esforzaba no encontraba nada. La siguiente fase fue sentir mi pelvis como si fuese un amasijo de hierros oxidados, y al trabajarla sentía muchas agujetas y dolorcillos. Al final llegué a liberar mi pelvis y la sensación de gozo fue brutal; me sentía abierta, expandida, floreciente… no sé cómo explicarlo… me sentía on fire. Y en el sexo, no hay color…

Lo que voy a explicar ahora no tiene que ver con lo importante que es la pelvis en cuanto a estructuras, sosteniendo todo el peso del tronco y anclando bien las piernas para poder caminar, ayudando a mantener el equilibro de la columna vertebral y conteniendo y soportando además gran parte de nuestros órganos. Sólo lo dejo caer…

Voy a hablar sobre su función energética, que no es cuestión baladí, y que a nosotras nos afecta demasiado como para no tenerla en cuenta.

 

¿Qué es la pelvis?

 

La pelvis es una gran palangana energética, y es la fuente del placer de la vida.

Nuestra salud emocional tiene que ver con la capacidad de entrega que tengamos a las sensaciones y emociones de nuestro cuerpo, y esa capacidad de entrega sucede desde ésta, nuestra palangana (en relación también con otros centros energéticos del cuerpo).

En diferentes culturas y con diferente nombre: Ki, Prana, orgón… se viene a describir una energía, la energía vital. Todas las teorías son parecidas y más o menos coinciden en que esa energía se encuentra en una zona, el hara, el centro de gravedad, nuestro centro, que se sitúa entre el ombligo y el pubis, delante de las lumbares, cerquita de los riñones (yo me lo imagino entre los dos riñones, como una bola de luz y con un sonido tipo el de las espadas láser, como una electricidad palpitante). Sea físico o más bien sutil, de ahí surge la energía vital, el deseo, el instinto de supervivencia, la espontaneidad, la capacidad creativa con la que concebimos ideas, proyectos, ¡hijos! y tiramos para delante con todo.

Una pelvis «sana», flexible, tonificada y a la vez relajada, nos proporciona una sensación de apoyo y seguridad que nos conecta con nuestra capacidad de disfrutar, de crear y de amoldarnos a las situaciones del día a día. Este flujo energético nos da un equilibrio que sentimos como un «estar a gusto con la vida»; nos permite aposentarnos en nosotras mismas y descansar ahí. Sobre todo, nos permite estar en contacto con nuestras percepciones más sutiles, lo que podemos llamar nuestra sabiduría interior.

 

¿Por qué nos desconectamos de la pelvis?

 

No tengo claro si hace relativamente poco que el ser humano camina de pie y cuánto nos ha afectado estructuralmente ese cambio, pero sí tengo claro que hay motivos socioculturales que han tenido mucho que ver con esa desconexión.

Sin ir más lejos, recuerdo cuando era pequeña y en el colegio me obligaban a estar sentada en una silla tropecientas horas, quieta, y escuchando a los profesores atiborrarme de información. ¿Te pasó también?

En esa etapa educativa comienza no sólo la frustración del movimiento y el cierre de la postura (sobretodo en nosotras, si nos  han metido con embudo «las piernas cruzaditas, nena») sino que también se va anulando esa relación que tenemos con nuestra sabiduría interior, porque en ese momento escolar se nos da una de las pautas que regirán nuestra vida: La verdad viene del exterior.

No nos enseñan a escucharnos, a percibir, a afinar la intuición. Nos enseñan a aprender verdades de otros (con o) experimentadas (o no) por otros, para hacerlas nuestras sin pasarlas por el filtro de nuestra propia experiencia; sin opción (o sí) a cuestionarnos demasiado nada… Por consiguiente, aprendemos a desconfiar de nuestra propia sabiduría interior, que va quedando acallada y olvidada… y nos volvemos dependientes de la sabiduría exterior.

Al suprimir ese contacto profundo, perdemos un poco nuestra identidad, y eso provoca una inseguridad que solemos compensar volviéndonos exigentes con nosotras mismas y con los demás.

En casa, dependiendo del trato que hayamos recibido durante la infancia también habremos bloqueado más o menos nuestra percepción física y nuestra capacidad de entregarnos a la vida. Si fuimos aceptadas, abrazadas y escuchadas, tendremos una mejor conciencia corporal que si nos ignoraron, ridiculizaron o azotaron.

En bioenergética se estudia cómo afectan las tensiones y las emociones al cuerpo, y está comprobado que con el tiempo, ciertas tensiones que vamos acumulando en zonas que para nosotras son conflictivas, se vuelven crónicas e inconscientes. Esas tensiones van bloqueando terminaciones nerviosas y reduciendo las sensaciones de la zona en concreto, y acabamos por no percibir esas partes.

 

Para muchas mujeres, la pelvis es una zona conflictiva.

 

→ Si cuando eras pequeña, aún no sabías pedir pipí y te echaban bronca por hacértelo encima, aprendías a contraer los músculos de la pelvis por miedo a perder el control de los esfínteres.

→ Si te tocabas la vagina porque te apetecía explorar esa zona y te castigaban por ello, entendías que el placer está prohibido o es malo, y aprendías a negártelo, asociando placer con tensión, inconscientemente.

→ Si te enseñaron que tienes que estar guapa y que la delgadez es sinónimo de belleza quizá aprendiste a ir metiendo el vientre hacia adentro para ocultar cierto michelín, eliminando y/o alterando así los sentimientos sexuales que surgen de la pelvis.

→ Si cuando te vino la regla te demostraron rechazo o te enseñaron a disimularlo en todos los sentidos posibles, aprendiste a sentir asco por tus procesos o a ignorar tus ciclos menstruales y toda la información que ellos te aportan.

Y así, hay un largo etc. de represiones que hemos ido incorporando a nuestros cuerpos a lo largo del tiempo y que nos han hecho ir desconectando de nuestra percepción interna y dejando de disfrutar o disminuyendo la capacidad general de gozo.

Hay muchas mujeres con problemas sexuales, hormonales, infecciones frecuentes… Si la pelvis está contraída tiene mucha menos capacidad de defensa. Además, al estar tensa, el cuerpo se mantiene en estado constante de alerta, en modo lucha o huida. Así, en vez de movernos a través de la fuerza de nuestro centro, vamos tirando de las glándulas suprarrenales que liberan adrenalina y que intensifican y retroalimentan ese estado constante de tensión y estrés físico y mental.

Total, cuanto más cerremos, tensemos y olvidemos nuestra pelvis, menor posibilidad de placer y armonía tendremos en nuestro cuerpo-vida.

 

¿Cómo volver a conquistar mi pelvis?

 

Si estás pensando, ¡oh dioh mío, yo tengo todos los síntomas de una pelvis desconectada!, no te preocupes… ¡se puede reconquistar! Y además se puede trabajar desde varios frentes. Yo te sugiero que los abordes todos:

 

⇒ Masajes: Perfectos para relajarte en todos los sentidos. Recomiendo, cómo no, el Shiatsu Movimiento, porque tu implicación en el proceso hará el trabajo mucho más completo.

⇒ Danza: danza oriental, danza tribal, danza africana, danzaterapia… Son geniales para mover tu energía y enfocarte en la zona pélvica, aprendiendo a liberar tensión y trabajar tu energía de Tierra. 

⇒ Yoga, meditación, visualizaciones: La respiración consciente y las visualizaciones son las mejores maneras que conozvo de volver a habitarte, despertando tus sensaciones y el acceso a tu sabiduría interior.

 

Los músculos de la pelvis están íntimamente relacionados con los de la espalda y las piernas, por lo que hay que trabajar casi todo el cuerpo para liberarla. El trabajo consiste en relajar y flexibilizar todos esos músculos.

Al destensar las capas más profundas de tu centro abrirás espacio para que tus órganos reciban una mejor circulación, que tus músculos estén más flexibles y que los nervios de la pelvis dejen de estar aprisionados. ¡Resucita!

Tu energía vital fluirá, y eso se verá reflejado en todas las áreas de tu vida: más creatividad, más flexibilidad, mayor concentración y mejores relaciones sexuales. Y pueden pasar muchas otras cosas que tienen que ver con tu relación contigo misma: recuperar cierta identidad, cerrar viejos episodios, reconectar con sensaciones olvidadas…

 

Reconectar con tu cuerpo es muy revelador. Si vas dándote este espacio de mimo y exploración, verás que se van produciendo cambios, tanto físicos como en tu forma de pensar y relacionarte contigo misma y con los demás.

Personalmente, la pelvis es lo que más he trabajado en mi cuerpo (y sigo trabajando), y gracias a ese trabajo he conseguido dos cosas importantes:

 

1. Reconectar de nuevo con «el placer» en todos los sentidos.

2. Trabajar aspectos emocionales que tienen que ver con la zona del Corazón: Hasta que la base (pelvis) no está disponible, no se puede sostener el terreno emocional ni evolucionar en él.

 

Espero que este artículo te sirva de alguna manera. Aprovecho que has leído hasta el final para decirte que en Te cielo, estamos disponibles para ayudarte en lo que necesites.

Por favor, cuéntame en los comentarios cómo está tu pelvis o qué te resuena de todo lo que he explicado. Me gustaría mucho leerte.

¡Un abrazo! Gracias por estar ahí.

4 Comentarios

  • Alejandra

    Leo esto y siento una enorme frustracion…Después de 7 meses de realizarme una histerectomia algo pasó en mi recuperación que no podía avanzar más allá …De repente mis piernas , mis ingles , toda la zona de la pelvis la rodilla se tensaban muchísimo hasta dejarme sin fuerza en los musculos y con un dolor muy intenso en el trocanter gluteo etc…Acabo de empezar recuperacion con fisio de suelo pelvico porque me han dicho que está toda la musculatura interna con adherencias y muy tensionada …Me da mucho dolor lumbar y siento exactamente eso que dices que mi centro está alterado …es algo así como un esfuerzo para encontrar el equilibrio …Y solo siento tension en mi vientreqe ingles , que anhela tantisimo poder relajarse al estar de pie o sentada sin sentir esa tension …Es complicado por que el dolor genera mas tension y siento eso que decis o defensa o huida o ataque porque estar ahí es muy extraño sentir que no me puedo apoyar segura porque me genera dolor que mis rodillas no tienen la misma fuerza para sostenerme y me está afectando en la autoestima. Mi fisio me dice que me llevará tiempo pero que podemos volver a darle elasticidad a esos musculos y tendones ….Llevo meses trabajando con meditaciones e iba perfecto hasta que se vino esto …y con el dolor me cuesta mas estar “en el cuerpo” ya que mi mente se va al miedo es decir un circulo vicioso.
    Disculpad la extensión del texto pero os leí sentí una flecha en el pecho. Todo lo que sea beneficioso me ayudará mucho así que
    si sentís o se os ocurre alguna herramienta o algun consejo os agradecería lo compcompartiéseis.
    Somos muchas las que estamos pasando por procesos similares tan delicados .Enhorabuena por vuestra página es un bálsamo para muchas .

    Gracias y un abrazo 💖💎😘🙏

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