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Meditación para escépticas.

 

Me gusta cuando la ciencia «descubre» o «demuestra cosas» que se parecen tanto a las teorías milenarias que nos llegan desde China, India y otros rincones del mundo. Lo que parece poder demostrarse gracias al avance de la ciencia y la tecnología de última generación describe lo que hace miles de años algunas personas dedujeron a partir de su propia experiencia y la pura observación de la naturaleza.

 

Me encanta la idea de que la meditación llegue a las mentes más escépticas, y que deje de asociarse únicamente con ciertos colectivos que a lo mejor no interesan a todo el mundo para pasar a ser algo normal o algo incluso imprescindible en la educación; algo tan necesario para todos como mirar el móvil, ver las tele o ir a las rebajas.

 

Así que el otro día cuando me llegó este vídeo me dije: «Nadia, ¿por qué no intentas traducir esta valiosa información a un lenguaje más… fácil?»

 

Entonces me decidí a escribir, y empapándome de varios vídeos y artículos, sobretodo de John Hagelin y David Lynch (sí, el director de esas películas tan raras que o te encantan o las odias), he creado la siguiente parrafada:

 

Visión científica de la meditación transcendental y la iluminación:

 

Antes de empezar quiero aclarar que yo soy de letras, no he estudiado física, y muchas de las cosas que he leído antes de escribir esto se escapan a mi comprensión (Ej: Teoría de Supercuerdas).

He intentado, pues, plasmar de la forma más sencilla y resumida que he podido todo aquello que he considerado interesante. No pretendo dar verdades de nadie para nadie. Sí pretendo colaborar en que las personas abran su mente y escuchen su intuición tanto como suelen escuchar su mente racional (o más), porque como decía Einstein:

 

«La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado al regalo.»

 

Así que allá vamos, ¡activa tu mente intuitiva!

 

Imagínate un momento que eres el centro del universo (lo que ya haces siempre, vaya…) y observa:

 

→ De ti para fuera encuentras un planeta lleno de seres diversos: la Tierra, que está orbitando alrededor de una estrella, el sol. El sol, junto con otros 250 billones de estrellas, planetas y materia cósmica forman una galaxia: la Vía Láctea, cuyo diámetro mide unos cien mil años luz. La Via Láctea es solo una galaxia entre billones de galaxias que hay en el universo. Estamos hablando de cantidades y de distancias demasiado grandes como para comprenderlas, y que se rigen por unas fuerzas fundamentales que conocemos como: fuerza gravitatoria, nuclear, electromagnética etc.

 

→ De ti para dentro encuentras billones de células que forman tu cuerpo humano. El núcleo de cada célula está hecho de cromosomas, que están hechos de pequeñas estructuras llamadas nucleosomas, unidos por el ADN que a su vez está formado por moléculas girando en espiral. Dentro de estas moléculas está el átomo, que es una millonésima parte del tamaño de un milímetro. El átomo está hecho principalmente de espacio vacío en el que hay electrones girando alrededor del núcleo a la velocidad de la luz. Y aún hay más… ¿De qué está hecho el núcleo? De protones y neutrones. Y éstos están hechos de cuarks: partículas cuánticas que interactúan con las fuerzas fundamentales del universo (las mismas que antes: nuclear, electromagnética, gravedad…).

 

Mires para donde mires un universo infinito se abre ante ti.

 

Lo que la física cuántica ha descubierto es que en el núcleo del universo, en los cimientos de todo, hay una única fuerza de la que surge todo lo demás, una fuerza que reúne todas las que nosotros conocemos (otra vez: gravedad, electromagnetismo, radioactividad, nuclear…) en una única base, que han llamado campo unificado; y esa base no es sólida, sino que es un vacío inteligente: una consciencia pura.*

 

*(La mayoría de gente con la que he hablado sobre este concepto de consciencia pura se estanca intentando entederlo. Si es tu caso, mi recomendación es que sigas leyendo sin darle demasiada importancia, y luego ya volverás a él… si te apetece.)

 

Lo que los físicos encuentran cuando escarban en lo más pequeño que existe es una vibración, y esa vibración es el material del que están hecho los pensamientos y la substancia de la que está hecha el universo («todo es vibración», decían los Vedas hace miles de años. Todo es sonido, vibración, OM).

 

Osea, que tú y yo y todo el mundo, como fenómeno natural expresado físicamente en forma de personas con conciencia propia, en realidad somos una única consciencia, y todo lo que hay en el universo también es una única consciencia: olas de vibración del campo unificado. Las personas percibimos nuestra consciencia a través de nuestro sistema nervioso, pero la consciencia interna es universal. ¡Todo está conectado, somos lo mismo!

 

Todo esto quiere decir que vivimos en un universo mental y conceptual, y lo que vemos y percibimos es una manifestación de algo que en el fondo es una consciencia única.

 

Albert Einstein dijo:

«Hemos estado equivocados, a lo que hemos llamado materia es en realidad energía cuya vibración ha sido reducida hasta ser perceptible para nuestros sentidos»

 

Entonces, la realidad, es como dicen, una ilusión, y es así porque como seres humanos percibimos el mundo desde lo que podemos ver, tocar, sentir y compartir con otros seres que están a un nivel igual o similar de consciencia… Pero eso que vemos y percibimos cada día es una pequeñísima parte de lo que hay más allá, y eso nos cuesta mucho de entender desde el pensamiento racional; nos cuesta porque no se puede explicar con palabras algo que está a otro nivel de consciencia. Es como querer que una hormiga entienda matemáticas, no puede ser, porque la hormiga está en un nivel de consciencia diferente al de los humanos, un nivel en el que no existen conceptos o pensamientos racionales. Pues los humanos igual, no podemos comprender con el pensamiento racional aquello que está tan por encima de nuestro nivel de consciencia.

 

¿Y si no se puede comprender, qué se puede hacer para acceder a esa consciencia superior de la que formamos parte pero que parece que no entendemos?

 

Se puede experimentar.

 

Si un científico cogiera el amor y lo diseccionara para explicarte con fórmulas químicas, teorías físicas y matemáticas aplicadas cómo funciona y qué significa, ¿entenderías algo? Y si lo entendieras… ¿para qué te serviría?

 

En cambio, cuando experimentas el amor, sabes lo que es; no puedes explicarlo, como mucho puedes describir qué sensaciones te hace experimentar, pero sabes lo que es, lo sientes, lo entiendes sin pensar.

 

Pues lo que dice el Dr. Hagelin es que a través de la meditación experimentamos el campo unificado, la base de todo, la consciencia universal, y que además, experimentarla nos transforma.

 

La meditación trascendental

 

La meditación es una técnica para llevar la atención hacia dentro, para experimentar niveles más profundos de pensamiento e ir más allá del proceso de pensar. Ese más allá es una experiencia que llaman subjetividad pura, consciencia pura, la fuente del pensamiento; es ir al fondo del fondo de lo que hay dentro de ti.

 

El Dr. Hagelin dice: «La ciencia comprueba que el estado meditativo es un estado de consciencia diferente a la vigilia, el sueño u otros estados de consciencia, que se caracteriza por ser un estado de descanso más profundo que el dormir, y que tiene una única actividad cerebral, llamada electrofisiologica, que es una actividad cerebral ordenada, una coherencia máxima de EEG (electroencefalografía), lo cual es importante ya que la coherencia EEG está relacionada con un aumento en el IQ (coeficiente intelectual): inteligencia, creatividad, capacidad de aprendizaje, aspecto físico, estabilidad psicológica, madurez emocional… Todo lo bueno que tiene que ver con la mente depende de su actividad ordenada.»

 

¿A qué se refiere con «trascendental»?

 

La meditación es una técnica, no es el estado meditativo en sí. Es como cuando te vas a dormir. Tú lo pones todo de tu parte para dormir: bajas la persiana, te desnudas o te pones un pijama, eliges una superficie apropiada para el descanso, te pones en una postura cómoda para ti, cierras los ojos y haces como que duermes. Pero no estás durmiendo. Estás efectuando una técnica preparatoria para dormir. Y entonces, mientras haces como que duermes, de repente, el sueño se da: estás durmiendo.

 

Con la meditación pasa lo mismo. Tú eliges una técnica de meditación para ponerlo todo de tu parte para que el estado meditativo se dé. Y entonces, en algún momento de la práctica, el estado meditativo se da.

 

La meditación transcendental se refiere a que no es la concentración del ejercicio lo que cuenta  –que además a veces puede ser contraproducente porque concentrarse en algo supone un gasto de energía que no es lo que buscamos–, sino el estado que se consigue cuando eliminas el ejercicio en sí (trascender el mantra que estás repitiendo, trascender la observación que le estás dando a tu respiración, trascender la práctica concreta que estés realizando). Es llegar a ese vacío inteligente. Supongo que por eso siempre se ha dicho lo de dejar la mente en blanco. En realidad, ese estado puede durar menos de un segundo, pero eso ya es mucho. Y todo el estado anterior a ese momento sublime es importante y también sirve de mucho (así que no te desanimes si te pones a meditar y crees que no ha habido ni un microsegundo de vacío).

 

¿Cómo han comprobado que funciona?

 

Utilizando tests de inteligencia han descubierto que a través de la práctica de la meditación, la IQ aumenta incluso en adultos y personas mayores, cuando se suponía que a hacia los 40 años de edad la inteligencia ya no podía aumentar, y no solo no aumentaba sino que además bajaba drásticamente.

 

Según el Dr. Hagelin sólo utilizamos el 5% de nuestro potencial mental. Hay muchos artículos en internet que dicen que eso no es verdad; la mayoría de los que he encontrado habla del “mito de que utilizamos solo el 10% de nuestro cerebro”. No voy a profundizar en esto, pero creo que para nada lo utilizamos todo; pienso que quizá lo utilizamos a nivel físico (cerebro) pero que no accedemos a su máximo potencial (mente). Creo que los seres humanos hemos perdido muchas capacidades increíbles a lo largo de los tiempos, y que esas capacidades son recuperables.

 

Sea como sea, hoy día ya hay muchos estudios científicos que demuestran la cantidad de beneficios de la meditación, e incluso describen cómo ésta afecta a cada parte del cerebro y de qué manera.

Lo que ha descubierto el Dr. Hagelin a través de sus estudios, es que la meditación logra expandir la capacidad IQ, tengas la qué edad tengas, y que esa expansión es una consecuencia de conectar con el campo unificado.

 

Dice el Dr. Hagelin: «A través de la relajación, la consciencia empieza a expandirse hasta experimentar lo ilimitado, es ahí cuando se da un destello de coherencia EEG, y cuando eso se estabiliza, el orden de la actividad cerebral se estabiliza.

La meditación es un medio subjetivo para experimentar la unidad fundamental de la vida. Y esa experiencia fundamental transforma el cerebro y también transforma la fisiología. La realidad es que la unidad, desde el punto de vista científico es la misma que la realidad que se experimenta subjetivamente, en el estado meditativo: consciencia pura.

El resultado a largo plazo de la meditación es experimentar la verdad científica de la unidad de la vida; experimentarla momentáneamente, y estabilizarla para así vivir la unidad como una realidad viva en nuestra vida cotidiana: la iluminación, los estados superiores de consciencia.»

 

Resumiendo: experiencia subjetiva (meditación) ⇔ campo unificado (iluminación)

 

El campo unificado, esa base sobre la que todo lo demás se manifiesta en el universo, es ese fondo del fondo de ti misma con el que conectas al meditar. Y experimentarlo expande tu mente, te transforma física, mental y espiritualmente; te hace evolucionar a un estado de consciencia superior.

 

El ponerte en contacto directo con la “consciencia que todos somos” te hace entender sin pensar, que tú eres tú, pero que además eres tu vecino, eres los árboles, el suelo, las estrellas, eres uno con todo, no hay separación.

 

Y lo importante es que experimentando eso no puede haber lugar entre los humanos para la violencia… no puede haber lugar para la crueldad que está arrastrando la humanidad a su propia extinción.

 

Estos estudios sobre la expansión de la mente explican que a consecuencia del estrés, de una educación insuficiente etc. los cerebros de millones de personas sufren un subdesarrollo que limita la experiencia de la vida a un bajo nivel de consciencia.

Con estados de consciencia tan “superficiales” tenemos una visión superficial de las cosas, y no podemos entender más allá de ciertas ideas superficiales que evidentemente en muchos momentos chocan con las del resto, pues cada uno tiene circunstancias diferentes en su vida (superficial): este es el origen de los comportamientos violentos.

Y estos comportamientos están enraizados en el cuerpo físico, por lo que sólo se pueden modificar desde lo profundo, desde aquello que aporte a nuestro cerebro una actividad cerebral ordenada, o coherencia EEG.

 

Decía Albert Einstein: “Ningún problema se puede solucionar en el mismo nivel de conciencia que se creó”.

 

Por eso la meditación es un ejercicio que logra transformarnos: nos permite evolucionar a todos los niveles a partir de esos pequeños estados de iluminación que se van dando y que van expandiendo nuestra conciencia afectando también nuestro alrededor.

 

O sea que la iluminación no es un despertar repentino y eterno sino que son pequeños despertares que van expandiendo nuestra conciencia y por lo tanto haciéndola evolucionar. Y no en el sentido de saber más cosas, sino en el sentido de entender más, en el sentido de asimilar la unión incondicional que hay con todo lo que vemos e imaginamos; nos hace evolucionar en el nivel más sutil de nuestra naturaleza.

 

Campo unificado, Tao, amor incondicional, Atman, Dios… hay muchas palabras que quieren acercarse a la experiencia que intentamos describir desde hace miles de años hasta hoy, y desde puntos de vista religiosos hasta científicos: desde los Vedas hasta Einstein y los estudiosos de nuestros días.

 

El Dr. Hagelin ha hecho esta analogía de la práctica de la meditación con los últimos descubrimientos de la física y lo ha puesto en práctica implementado programas de meditación con miles de personas. Más de 350 escuelas han incluido sus programas de meditación trascendental en todo el mundo con resultados increíbles. Él afirma que ésto creará un mundo diferente. Y no puedo estar más de acuerdo.

 

¿Cómo te quedas? ¿Te resuena algo? ¿Has experimentado alguna vez el campo unificado? 😉

¡Cuéntame!

Un abrazo.

 

7 Comentarios

  • Natalia

    Enhorabuena por el artículo Nadia! Súper completo y claro, es fascinante. Lo que más me atrae del viaje de la consciencia, es que una vez que empiezas no hay vuelta atrás, sólo puedes ir tomando cada vez más consciencia a la vez que vas experimentando cada vez más paz , un todo , un campo unificado y todo va armónicamente va tomando su lugar en el aparente caos.

  • Nadia

    Muchas gracias Natalia. A mí también, lo que más me atrae es esa «experiencia religiosa» que te hace siempre ir a más, cada vez más consciente, cada vez con más confianza en lo que tú dices «todo va armónicamente tomando su lugar en el aparente caos». De hecho, por eso se llama así mi blog 🙂 ¡Un abrazo compañera!

  • Tania

    Hola Nadia!

    Chulísimo el artículo.

    La verdad es q me da un poco de rabia q la ciencia tenga q explicar las cosas para q nos atrevamos a experimentarlas. Hay muchas cosas q la ciencia no puede explicar y me atrevería a decir q, seguro q a veces, incluso se equivoca.

    Yo también soy de letras, cuando los estudios me aportan detalles científicos ni los leo, me agotan, prefiero probar si resuena conmigo o descartarlo si no resuena por mucho q diga la ciencia.

    Pero es cierto q tú artículo es fabuloso, q da muchas respuestas a las personas q sí q necesitan datos científicos (y a las q no, como yo, también).

    Te felicito y te agradezco q lo hayas escrito porque creo q la meditación y el amor es justo lo q más necesitamos en este momento.

    Un abrazo

  • Fran Pérez

    Muchas gracias por el artículo. Hace varios años que, intuitivamente y científicamente (soy de ciencias 😉 ) estuve pensando en justamente en que todos somos la misma consciencia.

    Primero, matemáticamente, es imposible gestionar un número de consciencias variable, dónde se ubican, se crean y se destruyen?… al final llegué a la conclusión de que todas las consciencias son la misma que se instancia cada vez que se crea la vida…

    Durante el último año conocí el concepto de una Civilización del Tipo Vl, idea abstracta y casi incomprensible. Esta civilización existiría fuera del tiempo y del espacio, tendría la capacidad de crear y destruir universos y multiversos a voluntad. Es muy similar al concepto que tenemos de una deidad… a partir de la idea de que el Universo, no nosotros, hubiera sido creado por una deidad, germinó en mi cabeza la consolidación de otros pensamientos, y como resultado, tengo la certeza de que externamente al espacio y el tiempo convive una consciencia única…

    Está claro que esto es una simplificación pero por algo se empieza.

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